Dentro de cada persona cuerda hay un loco luchando por salir a la luz.

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martes, 18 de marzo de 2008



"Reconocía que se engañaba a sí misma pensando que podía ser lo que hubiera deseado ser, era como el despertar de un sueño".

Anna Karenina, Tolstói

Sé que soy un poco repetitiva con las citas de Anna Karenina, pero es que esta mujer me puede, lo siento; es toda una obra de arte, una vida, un pueblo, una ciudad, un país, una sociedad entera encuadernada en 18 cm de papel. Imposible de soltar después de la primera frase.

sábado, 15 de marzo de 2008

Shhhhh...



Qué pocos de nosotros sabemos disfrutar de ese don universal que es el silencio. Quizás porque no se compra. Los ricos compran ruido. Nuestra alma se deleita en los silencios de la naturaleza que no se niega nunca a quienes lo buscan.


Charles Chaplin, Mis andanzas por Europa

lunes, 3 de marzo de 2008

Un día me caí...



Y desde ese día no me he vuelto a levantar. Ahora, todos salen cada domingo a andar y yo, aquí sumida en el limbo, sin hacer nada.
¿Volveré a andar? Después de todo, volví a comer después de aquél día. Volví a confiar en los demás y ahora me estoy dando una segunda oportunidad de vivir.
¿Nos hemos de estancar por algún hecho que haya dejado mella en nuestro ser?
¿Seríamos tan egoístas con nosotros y con los demás, como para aparcarnos siquiera una fracción de segundo en un vacío quizás interminable?
"Según las prácticas mágicas de los hechiceros del norte de México, siempre hay un acontecimiento en nuestras vidas responsable porque hayamos dejado de progresar. Un trauma, una derrota especialmente amarga, una desilusión amorosa, incluso una victoria mal asimilada, pueden acobardarnos y detenernos. El hechicero, en su proceso de creciente unión con los poderes ocultos, tiene, antes de nada, que librarse de este "punto acomodador", y para eso debe revisar toda su vida y descubrir dónde se produjo"; El punto acomodador, Paulo Coelho.

Yo quiero volver a andar, quiero cambiar...

¿Que hay que caerse y volverse a levantar antes de echar a andar?
Se hace. Me caigo y vuelvo a comenzar.



Descansamos; una pesadilla puede envenenar nuestro sueño.
Despertamos; un pensamiento errante nos empaña el día.
Sentimos, concebimos o razonamos, reímos o lloramos.
Abrazamos una tristeza querida o desechamos nuestra pena.
Todo es igual, pues ya sea alegría o dolor,
el sendero por el que se alejará está abierto.
El ayer del hombre no será jamás igual a su mañana.
Nada es duradero, salvo la mutabilidad.
Mutability, Shelley

domingo, 17 de febrero de 2008

Reflexiones de otros sobre mí, sobre nosotros...



A propósito del contrato de inmigrantes del PP;



Los inmigrantes somos los convidados de piedra de las sociedades europeas [...] Las barreras de cemento se erigen o se tumban, pero las murallas creadas en el lenguaje son más difíciles de derrumbar. Si aíslas a un grupo, lo conviertes en un "ellos" ¿sus hijos también serán "ellos" y no "nosotros"?


Santiago Roncagliolo, El País 17/02/2008



No me gustan las corridas de toros, no puedo tutear a la gente mayor y desconocida, no puedo salir de casa con un palillo en la boca, no puedo tirar ni un papelito a la calle, nunca me acostumbré a la impuntualidad, no sé conducir sin los intermitentes para señalar mis intenciones; no puedo no levantarme cuando una mujer se acerca a mi mesa [...] Les aseguro que, en muy pocos días, me quedaría sin puntos.


Boban Minic, El Periódico 17/02/2008


viernes, 18 de enero de 2008




Y se da cuenta, a la vez,

que su corazón era algo

negro, hondo, mudo y

vacío...


Doña Bárbara, Rómulo Gallegos

jueves, 3 de enero de 2008

Entre odios y añoranzas...



Odio las llamadas con las típicas conversaciones superfluas, esas de:

Hola, ¿qué tal?
¿Qué hora es allá?
¿Cómo está el clima?, y cosas por el estilo...

Odio al perro de mi vecina, y a mi vecina.
Odio a mi odontólogo y él lo sabe.
Odio las listas y clasificaciones y, sin embargo, todos hacemos uso de ellas.

Odio los días lluviosos, como hoy, en los que tengo que salir.
Odio los días soleados cuando mi alma está en pena.
Odio a los padres que se olvidan de sus hijos,
los que ni siquiera se acuerdan de cuántos años tienen
o de qué año hacen en el colegio.
Odio los hijos que de mayores también hacen algo parecido.

Por momentos, odio mi carrera y me odio a mí misma
por no dar un paso adelante,
pero tampoco un paso atrás.

Odio que irrumpan en mi "espacio" personal.
Odio las generalizaciones y, sin embargo, todos las hacemos.
Odio ser mujer y vivir en este siglo
Odio ir de compras y comprobar que nada me queda bien -sí, las delgadas también
tenemos nuestros problemillas-.
Odio sonrojarme por todo y sin razón.

A veces odio los periódicos, pero terminaré trabajando en uno.
O igual no, quizás en una radio.
O igual no, y termino en el paro.

Odio los 31 de diciembre sin mi casa ni mi jardín.
Odio la legalidad y todo aquello que te dice "tú eres de aquí y tú no",
preferiría que todo fuese como dicen en El Paciente Inglés:
"Nosotros somos los países auténticos, no las fronteras trazadas
en los mapas con los nombres de los poderosos", o algo así, no recuerdo bien.

Odio los que miran por encima del hombro.
Odio la injusticia, pero ¿quién es totalmente justo en esta vida?
Odio que los niños tengan que vivir en la calle, que no puedan tener una
infancia como la que hemos disfrutado nosotros y que tengan que prostituir
su cuerpo y su alma por culpa de otros.

Y odio muchas cosas más.

Sin embargo, no me estoy matando uno con otro ni hago guerras por ello, porque son muchísimas más las que me alegran el día y me hacen continuar de pie.
O me ayudan a levantar cuando me he caido, pero ahí están.

Tanto odio y tanta guerra, ¿para qué?

La respuesta debe ser divina y quizás un ser terrenal como yo no la comprenda,
pero, por favor, si alguien la entiende que, al menos, haga el intento de explicámela
a mí también.

Y, ¿qué adoro?


Por ejemplo, la palabra zaguán:


(Del ár. hisp. istawán, y este del ár. clás. usṭuwān[ah]).


1. m. Espacio cubierto situado dentro de una casa, que sirve de entrada a ella y está inmediato a la puerta de la calle.


Esa palabra que me recuerda las tardes en mi país cuando estudiaba arte y veía las grandes casas coloniales del estado Falcón. Días de incertidumbre, donde admiraba casas con un enorme zaguán y esas ventanas a través de las cuales era posible descubrir cuanto mundo y vida pasara frente a ellas: la Casa de las cien ventanas o la Casa de las ventanas de hierro.


Y, sin ir más lejos, los relatos de Antonia Palacios sobre esa chiquilla curiosa y extrovertida que un día se da cuenta de que es ya una mujer.


Los niños en la placita cantan:


arroz con leche me quiero casar
con una viudita de la capital...


Pero Ana Isabel no puede mirarlos. Está de pie con los ojos abiertos, junto a la ventana, pero no puede mirarlos. Un velo de lluvia, menuda lluvia de lágrimas, los envuelve, los aleja [...] De la copa de la ceiba caen lentos, blancos copos como de nieve, nieve de recuerdos y de nostalgias. Tras la fina lluvia de lágrimas, tras la reja, Ana Isabel los mira caer...


Ana Isabel, una niña decente de Antonia Palacios

domingo, 15 de abril de 2007

Stop!




Un extraño en mi bañera

Con la boca amarga y seca



Que el peligro esta tan cerca



Y mis ojos siempre alerta



Nunca sabes lo que piensa.



Sus miradas se lo cuentas



Le descubren le delatan



Y mis manos temblorosas



Van buscando cualquier cosa.



Hay un extraño aquí en mi casa



No es el mismo que yo ame



Es otro loco que anda suelto



Y ya me veo mañana en primera plana.



Hay un extraño en mi bañera



Con alcohol entre sus venas



Y no me atrevo ni a toser



Que el último morado aun sigue marcado.



La verdad no te conozco



Nunca se por donde vienes



Al principio era distinto



No había más que vinotinto.



Y con el pasar del tiempo



Hoy pasa, pasa de todo



Y es mejor no estar tan cerca



Por si acaso le entra el moro.



Hay un extraño aquí en mi casa



No es el mismo que yo ame



Es otro loco que anda suelto



Y ya me veo mañana en primera plana.



Hay un extraño en mi bañera



Trae de todo entre sus venas



Y no me atrevo ni a toser



Que el último morado aun sigue marcado.



Hay mujeres que lo viven y lo esconden



Y que sufren en silencio porque nadie les responde



Y quien lo iba a decir que lo que tanto quería



Terminaría algún día arrancándole la vida.



Y a pesar del ruido de los golpes y los gritos



Saldría de nuevo absuelto por falta de testigos



Y prometen y aseguran que no volverá a pasar



Pero cuanto han mentido, hasta cuando mentirán.



Hay un extraño aquí en mi casa



No es el mismo que yo ame



Es otro loco que anda suelto



Y ya me veo mañana en primera plana.



Si no fuera por el miedo



Que me metes en el cuerpo



Me lo cayo me lo trago



Que aun te quiero bueno y sano.

viernes, 2 de marzo de 2007

Luchando con el tráfico

Franco De Vita.- Louis





A un cuarto para las seis ya listo para salir
Lo espera abajo su taxi,

El tráfico y la ciudad

Lleva sus años aquí tratándose redondear

Una manera mas fácil,

Lo que quiere es cantar

Medio poeta el señor,

Ha escrito alguna canción

Y desde el reproductor los beatles son su pasión

Y sueña con escenarios,

Mientras le cambia la luz del rojo al verde

No hay mucho tiempo para soñar

Louis, su nombre artístico es louis,

Grita la gente al verlo

Sobre su espalda, una esposa y un hijo que alimentar

Pero eso a louis no le impide,

En lo que pueda soñar

El pelo largo hasta el hombro,

Eso no se usa ya, pero a louis

No le importa lo que quiere es cantar

Louis, su nombre artístico es louis,

Grita la gente al verlo louis,

Todo un romántico es louis,

Luchando con el tráfico

Y sueña con escenarios,

Mientras le cambia la luz del rojo al verde
No hay mucho tiempo para soñar.
Un día louis despertó con una preocupación

Y al mirarse al espejo no es el mismo Ya no

el tiempo pasa volando,

También para el pobre louis

Que aún no pierde las ganas de podernos cantar louis,

Su nombre artístico es louis,

Grita la gente al verlo louis,

Todo un romántico es louis,

Luchando con el trafico louis, louis, louis



Me parece oportuno colocar la letra de esta canción del grandísimo compositor e intérprete venezolano Franco De Vita. Por una parte es mi cantante favorito,y lo considero uno de los máximos exponentes del talento venezolano, obviamente junto al Tío Simón. La canción Louis forma parte del disco Al Norte del Sur publicado en 1988.


Casualidad quizás, que justamente hoy me viene a la cabeza escuchar esta canción, que sin embargo no es una de mis favoritas, pero que en cuanto la escuché sentí que cantaba perfectamente lo que me pasaba en ese instante. Luchando con el tráfico repite Franco De Vita. Y luchando con el tráfico me encuentro yo. Hoy ha sido uno de esos días en los que no sabes qué haces en este planeta. En los que te cuestionas lo que eres,lo que dices,lo que sientes.


En momentos en los que parece que luchamos solos contra la corriente, que sólo estamos nosotros y lo demás se va desdibujando. ¿Por qué sucede eso? ¿Por qué un día nos sentimos bien y al otro mal? ¿Por qué hay minutos en los que el más mínimo roce nos hace estallar? Supongo que son experiencias que debemos disfrutar y padecer. Al final somos humanos, la vida nos pone barreras, retos que para bien o para mal nos ayudan a crecer, nos abren la ventana de la esperanza, de la confianza en nosotros mismos. Ese luchando con el tráfico nos debe acompañar de noche y de día, para recordarnos que por un minuto de inseguridad, de temor y de desilusión no vamos a desperdiciar todas las horas llenas de momentos para recordar, para compartir, para revivir.


"Las pequeñas cosas de todos los días son las grandes cosas que tengo en la vida" , esto va dedicado a mis amiguis Kerly, Andrea y María. Cómo olvidar las fiestas jajaja... y esta canción ufff ¿cuántas veces no la cantamos en una clase? Gracias lokitas por todo, las extraño mucho!!! Espero vernos pronto!!!