Dentro de cada persona cuerda hay un loco luchando por salir a la luz.

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domingo, 23 de marzo de 2008

Ahora




Ahora mismo me tumbaría en una hamaca.
No importa dónde.
Lo mismo en los llanos que en la selva.
A orillas del Orinoco o en medio de la maleza.

Me lanzaría por el borde del mundo.
Cabeza abajo por el Churún-Merú,
y de boca al Cañón del Diablo.

Ahora mismo abriría las ventanas,
miraría la luna, si la hubiese,
y robando todo el aire a esta fría noche,
desaparecería.

Pero no tengo hamaca.
Aquí el aire está concentrado;
el grifo dejó de gotear hace rato
y el único Diablo que conozco es la amarga rutina.




martes, 18 de marzo de 2008

Quién trepara a un árbol y allí quedarse por siempre jamás...

Son muchas las personas que van a los parques, pero la mayoría se pueden encuadrar en algunas tipologías -sí, ya sé que son odiosas las clasificaciones y todo ese rollo, pero qué se le va hacer- y hoy lo he comprobado con estos hermosos ojos que la naturaleza, o mis padres me dieron. Modestia aparte, claro.

Están por supuesto los turistas. Indispensables en cualquier lugar que se digne a ser llamado "turístico", pero obstinadamente inoportunos.

Los niños que nunca faltan. Un padre divorciado que sacó tiempo para jugar con su hija sobre el césped; unas jóvenes madres que hacen saltar la cuerda a sus hijas; un niño en su triciclo despidiéndose ¡Adéu, adéu!


Los que se llevan el tupperware para comer en la hora de descanso y los que van con las bolsas de la compra y juegan a ser chefs. Los que van en manada y hacen sus malabarismos; los que están ahí sólo porque iban de paso. Los enamorados que buscan una sombra, un rincón o cualquier recoveco similar donde dar rienda suelta a sus pasiones más o menos decorosas.


Después están los que van más a su rollo, con el MP3, leyendo un libro a la sombra de un arbusto, o caminando porque sí. Y los desdichados que no encuentran su rincón en este lado del mundo.


Si tienes suerte hasta puedes escuchar algún que otro acorde de guitarra; toparte con un enamorado de la vida en bicicleta que te dice ¡Adiós! O ese loco trepado a un árbol que todos deseamos desesperadamente ser.





Cinco meses después no lo encontré, pero el árbol seguía allí. Sólo que yo soy demasiado temerosa de mí misma como para emprender tal aventura.

Sales con los pulmones nuevos, o casi, al fin y al cabo es un parque, pero en medio de la ciudad. Sigues caminando, miras aquí y allá; la avenida, los coches, los edificios que van ascendiendo uno tras otro. En la esquina cinco hombres hablan de negocios; te detienes, el semáforo está en rojo. A la derecha el Museu de la Xocolata, tú sólo deleitas un trocito de snickers. Cambia el semáforo, cruzas y de repente: ¡Así te mueras, hijoputa! Una mujer en medio de la calle grita al ladrón de su móvil que va calle abajo en bicicleta.

Mis sentidos, cinco, seis y los que quieran, están atentos a todo lo que sucede a mi alrededor. Me detengo, bajo la mirada, camino, y ¡zas! casi me lleva este chico en patineta. Lástima, no estaba tan mal.

Lo bueno de caminar por Barcelona es que vayas donde vayas seguro que paras en Las Ramblas; no hay pérdida. Plaza Sant Jaume, una pizarra fuera de un restaurante anuncia las pizzas a 2.80€ Los turistas pasan sin cesar. Un callejón, tumulto de gente, son todos adolescentes, rubios, ojos azules, y al fondo una cabeza que sobresale por su altura y su alopecia. Me mira con ojos desorbitados balbuciendo: you? you? Yo salgo disparada entre el tumulto, abriéndome paso como sea, deseando salir de ese embrollo.

Soy libre, sé dónde estoy. Sigo caminando, de nuevo más callejones. ¿Entro allí? Me pregunto. Sí, toda entrada ha de tener su salida correspondiente o eso espero, al menos. Salgo, me doy cuenta de que he dado la vuelta más tonta que podía haber dado. Así que, aquí estamos de nuevo.

Un cartel promociona "agencia de relaciones serias o pasajeras, por favor llamar al número [...]" Oh, no, el semáforo está en verde, ya no apunto el número. Mierda, y yo que quería llamar (se capta la ironía, ¿no?)

Un par de músicos acompañados por un anciano y una joven que vende cd's tocan algo que me traslada a los bares de los años 50. No sé, sólo se me ocurre eso.

Vuelvo al MP3 y a mi mundo; de fondo, una avalancha de gente que me lleva por delante. Hago una parada, recargo el tanque, más chocolate.

Por aquí ya he caminado, cambio de acera. "Con calma Restaurante" reza el rótulo de ese local, fuera dos mujeres charlan. Sigo mi ruta, un bebé me mira y sonrié. ¿Puede haber algo más humilde que la gracia de un bebé? ¿Un alma pura que aún no conoce las desdichas del ser?

Paro, necesito descansar. El descanso es perturbado por un camión que se propone quitarme la cabeza, si continúo con mi alarde de chica pantene en plan melena al viento.

Así que decido continuar. Tras los cristales de Matías Guarro Espais se pueden vislumbrar unos confortables sofás. Esto sólo lo cuento porque me hizo gracia lo de Guarro, pero nada más.

Ya no puedo. Llego a duras penas hasta la boca del metro. Me recibe la exposición sobre los bombardeos en Barcelona durante la Guerra civil. A lo lejos, escucho un saxofón; intento tararear algo, pero no sale nada. Mis ojos se fijan en unas palabras de Juan Goytisolo:


"En tiempos de ignominia como ahora, a escala planetaria y cuando la crueldad se extiende por doquiera fría y robotizada, aún queda mucha buena gente en este mundo que escucha una canción o lee un poema: ellos saben muy bien que la patria de todos es el canto, la voz y la palabra; única patria que no pueden robarnos ni aún poniéndonos de espaldas contra un muro y deshaciéndonos en mil pedazos".


Unas niñas preguntan asombradas a sus padres: ¿Son de verdad?

No, esta vez no. Pero hace años sí lo fueron; lo son, a kilómetros de aquí y, un día, podríamos ser nosotros.

Mis pies ya no pueden más. Gritan de dolor. La pierna izquierda comienza a cojear, en la derecha un tirón hace acto de presencia. Es la edad, son los achaques de una futura veinteañera. Soy muy exagerada, sí.

Sentada en el ferrocarril, la mirada perdida, la música resonando en mis oídos, falta un minuto para que arranque el motor, pero la gente se acerca corriendo. Es curioso observar las diferentes expresiones que adquiere el rostro de aquéllos que creen que el tren los va dejar. Bueno, no metafóricamente hablando claro, aunque también. La gente suele apretar los labios, abrir mucho más los ojos, o escudriñar el reloj de la estación para ver cuánto falta; también los hay que extienden los brazos hasta más no poder, como pidiendo auxilio al conductor.

Y se acabó. Bueno, la tortura no. Aún me quedan 32 escalones que subir con una pierna coja y un tirón en la otra.

Abro la puerta. En el sofá, en mi sofá, la parejita del año. Sólo faltan las palomitas y el refresco para la sesión de cine. Enciendo mi ordenador que está a prueba. Esta vez se ha portado bien.

Tengo hambre. ¿Alguien quiere comer?


lunes, 17 de marzo de 2008

Por el camino encontré la respuesta...



"La vida de una mujer en un solo día; sólo un día, y en ese día toda una vida"
Virginia Woolf.




Lo siento por hacerlo todo mal.
Juegos de palabras.
Banalidades.
Confusiones.
Indiferencia.
Miradas extraviadas.
Castillos flotantes.
Caídas y recaídas.
Tardes negras y frías.
Anonimatos.
Orgullo.
Vanas presunciones.

Porque esto ya escapó de mí; nada que no suceda todos los días.

jueves, 13 de marzo de 2008

Historias tras el budare

Y pensar que vuelvo a caer en el abismo de mi mente. En las fantasías, ilusiones y deseos que habitan en mi ser. Cuánta vida concentrada en once rostros; tanta vida, tantos años. Once mujeres frente a frente; hombro a hombro. Once vidas y la mía indefinida.

En mi casa no éramos once, sino ocho. Y de vez en cuando alguna que se acoplaba alrededor del budare; la campana zumbando y el vapor inhalando. Cada sábado a las 8 de la mañana, mucho después del canto del gallo, los aromas del café recorrían cada esquina de la casa. El primer plato viene fuerte: pizca andina, arepas, cuajada y aguacate. El segundo es ya conocido; la charla mañanera con el guarapo a un costado.


En otros tiempos y otras latitudes, la codiciada arepa adquiría poderes mágicos, quizás. El budare con sus curvas abrasadas delata al dichoso el número ganador de la jornada. Las niñitas van corriendo calle abajo, calle arriba, con el boleto en la mano. ¿Será que hoy ganamos?

Y hoy, entre eufemismos, risas que esconden lágrimas; penas y desengaños, vuelven a resonar las palabras mágicas que coartan las esperanzas de esta alma: por los momentos, lo están haciendo bien.


¿Y si me quiero equivocar?


"En idioma español, de buena cepa, 'pan de maíz' titúlase la arepa, pero es preciso ser de nuestra tierra para saber lo que la arepa encierra. ¿Qué señor extranjero que no sepa cómo hablamos aquí, podrá creer que dentro de una arepa cabe cómodamente una mujer? Pues cabe, y no ella sola, sino una casa, un radio,una vitrola, la cesta del mercado con lo que traiga dentro, el alumbrado, las ropas, dos o tres barrigoncitos y muchas veces, hasta los 'palitos'.


Extracto del poema La arepa de Francisco Pimentel

Arepa
1. f. Ant., Col. y Ven. Especie de pan de forma circular, hecho con maíz ablandado a fuego lento y luego molido, o con harina de maíz precocida, que se cocina sobre un budare o una plancha.

Budare
1. m. Col. y Ven. Plancha circular y semicóncava de barro cocido o de hierro que se utiliza para cocer o tostar alimentos como la arepa, la cachapa, el cazabe o el café.

sábado, 8 de marzo de 2008

¿Nuestro día?


Sí, bueno, dicen que hoy es el día de la Mujer. Si nos vamos a los libros - o a la wikipedia, para qué engañar- nos encontraremos con un sinfín de explicaciones que nos relatan aquél 8 de marzo.

De acuerdo, seguimos con la mirada atrás, mientras nuestros cuerpos se mueven inquietos por llegar al final, más allá. Y yo me pregunto, ¿cómo vamos a echar pa' lante?



Que el tema del feminismo y la igualdad entre mujeres y hombres esté hoy en boca de todos no es noticia. Eso ya se veía venir. Ahora las mujeres somos el comodín perfecto para todo aquel que tenga las patas metidas en el barro, y hasta el fondo. Basta con que diga: ¡Y lucharé por la igualdad de las mujeres! Ya está. Su porcentaje de votos o de apreciación popular está asegurada, señor.


Después vendrán los que digan: Pero, mujer, cómo te quejas. Antes porque nadie miraba por tí, y ahora que lo hacen, también.


Señores, no se trata de cobrar lo mismo, de tener derechos por maternidad, ni de que pongan un número a nuestra disposición en caso de violencia doméstica. ¡No!, definitavemente, no. Pues los que hacen esas leyes en su mayoría son hombres. Pasa lo mismo que con los inmigrantes; todo el mundo habla de ellos, nosotros, pero nadie nos pide opinión.


Aunque, claro está, también es culpa nuestra, que decidimos mirar a un lado y chao pescado, que se ocupen los demás, joder. Pues, ¡no!, tampoco se puede ser así.


Queda mucho camino por recorrer. Son millones de mujeres en cientos de países que ni siquiera pueden contar con estos vagos derechos, pero ahí estamos.


Señor, cuando llegue por la noche a su casa y tenga hecha la colada, la cena y la casa de punta en blanco; cuando se levante a las 5 de la mañana a preparar la comida del día; cuando se quede hasta las 3 de la mañana ayudando a su hij@ en sus deberes; cuando decida levantarse del sofá y despegar por unos minutos sus pestañas del televisor, para mirar a su lado y ver la mujer que está a su lado, entonces ese día quizás podamos empezar a hablar de algo llamado igualdad.



Que no me falte la memoria pa' contar lo visto y lo que estamos viendo ahora

ni garganta si es que tengo que gritar

y que la libertad no vende sueños

Ay que no me falte el aire cuando tenga que volver

que no me arranquen de raiz que solo se nace una vez

y a ver si tengo suerte que en algo hay que creer

Franco De Vita._ Dónde está el amor




lunes, 3 de marzo de 2008

Un día me caí...



Y desde ese día no me he vuelto a levantar. Ahora, todos salen cada domingo a andar y yo, aquí sumida en el limbo, sin hacer nada.
¿Volveré a andar? Después de todo, volví a comer después de aquél día. Volví a confiar en los demás y ahora me estoy dando una segunda oportunidad de vivir.
¿Nos hemos de estancar por algún hecho que haya dejado mella en nuestro ser?
¿Seríamos tan egoístas con nosotros y con los demás, como para aparcarnos siquiera una fracción de segundo en un vacío quizás interminable?
"Según las prácticas mágicas de los hechiceros del norte de México, siempre hay un acontecimiento en nuestras vidas responsable porque hayamos dejado de progresar. Un trauma, una derrota especialmente amarga, una desilusión amorosa, incluso una victoria mal asimilada, pueden acobardarnos y detenernos. El hechicero, en su proceso de creciente unión con los poderes ocultos, tiene, antes de nada, que librarse de este "punto acomodador", y para eso debe revisar toda su vida y descubrir dónde se produjo"; El punto acomodador, Paulo Coelho.

Yo quiero volver a andar, quiero cambiar...

¿Que hay que caerse y volverse a levantar antes de echar a andar?
Se hace. Me caigo y vuelvo a comenzar.



Descansamos; una pesadilla puede envenenar nuestro sueño.
Despertamos; un pensamiento errante nos empaña el día.
Sentimos, concebimos o razonamos, reímos o lloramos.
Abrazamos una tristeza querida o desechamos nuestra pena.
Todo es igual, pues ya sea alegría o dolor,
el sendero por el que se alejará está abierto.
El ayer del hombre no será jamás igual a su mañana.
Nada es duradero, salvo la mutabilidad.
Mutability, Shelley

domingo, 17 de febrero de 2008

Lazos, ¿familiares?






<Todas las familias felices se parecen entre sí; las infelices son desgraciadas en su propia manera> Anna Karenina, Tólstoi.



Y, ¿la suya?

¿Cómo describirla?

Feliz, infeliz. Cuántos adjetivos más podrían describirla.

Desde las típicas discusiones del sábado por la mañana después de una noche de fiesta. Los problemas de las "torres". El "yo dije esto" y "tú dijiste aquello". Y, por supuesto, la tragedia de
cada día sobre quién recoge la mesa. De vez en cuando -una vez a la cuaresma- surgía algún problema mayor. Fulano o mengano se casa, perenjita está embarazada, tal y pascual se divorcian y el viejo de la esquina ha muerto. ¡Ah!, y los vecinos han vendido. El barrio ya no es lo que un día fue. Pero aquí en la lejanía qué mas da.
(Suspiro) ¡Qué bien sientan cuatro copas de vino con la comida! Incluso esas risotadas de añoranza, que por unos eternos segundos nublan la mente de éstos que hoy se sientan junto a ella. Éstos que ahora están y que mañana no se sabe a dónde irán.


Silencio.

<Sólo hay que bajar la cabeza, cerrar los ojos, concentrarse y recibir el mundo por el oído> Pau Arenós, El Periódico 17/02/2008






viernes, 15 de febrero de 2008

Marcas indelebles


Prejuicios. No son más que eso.

Prejuicios que dices " te impone la sociedad".

Pero, ¿es que acaso tú no estás también indisolublemente unida a ella?
Inconscientemente o no, te impones unos límites. ¿Cómo esperas que otros te consideren su
igual, si tú no lo haces primero?
Tú misma te censuras, te cohibes, rompes tus sueños y te limitas a vivir según los demás.
El desayuno, almuerzo y cena a la hora en punto deben estar.
La casa has de ordenar y a los hijos sola criar.

De sexo y de política tienes prohibido comentar.

El vestido y los zapatos lustrosos siempre en la fiestas debes portar.

A tu marido tienes que respetar. Sus reproches, engaños y abusos soportar.

Tus deseos y pasiones debes sofocar.
Siempre ser la última en hablar y por la comodidad de todos velar.
Entonces, mujer, ¿qué vas a hacer?

La gracia está en poder decidir. Tú que ahoras puedes elegir, ¿qué caminos piensas seguir?


<Las mujeres se casan siempre antes de 30, si no vestirán santos, aunque así no lo quieran y en la fiesta de quince es mejor no olvidar una fina champaña y bailar bien el vals> Pies descalzos, sueños blancos.

Aire



No puedo respirar. El aire se condensa como en una sala de vapor. El pecho se me oprime y un incesante pitido retumba en mis oídos. La presión sube a mi cabeza, es como un toro que se choca con ímpetu contra mí. El agua cae gota a gota, se pasea por la llanura de mi piel, que un día no será más que pliegues de un pasado amanecer.


Y de repente, aire. Toda mi visión cerúlea.


<Lucero de la mañana préstame tu claridad para alumbrarle los pasos a mi amante que se va> Simón Díaz.

domingo, 10 de febrero de 2008

Esa fatídica fecha...

Hoy me encuentro aquí adelantándome al fatuo acontecimiento que se avecina con relámpagos de besos y amapuches por las vías del metro, nubes de azúcar, lluvias de sms y e-mails con la típica postal sacada de gusanito.com o tarjetavirtual.com, o cualquier otra página de esas a las que se acude en un apuro. Nunca faltan las tarjetitas manuales, así como las que hacíamos en el preescolar para el día de la madre o del padre -yo de éstas me salvaba-, y las compras a última hora, esas que atiborran los centros comerciales, los pasillos de los discos y los libros más vendidos, o las joyerías donde hacen grabados al reverso de los brazaletes o de los dijes. Las flores también se venden mucho y ni que hablar del gran invitado de la velada... el chocolate, de todas las formas y colores. En fin, capitalismo in extremis, la hipocresía sobrevolando nuestras calles, y nosotros los afortunados solteros, vagando solos en este mar...

Hmmm... tanto hablar, tanto escuchar, tanto leer, pero al final siempre llegamos a la misma conclusión. Aquí dejo un texto de Paulo Coehlo que apareció publicado hoy en el suplemento de El Nacional. Con mayor o menor razón pero, en todo caso, reflejo de la realidad...
>> Una amiga mía, Julia, me envió un texto sobre el tema de este artículo. Cuando quise entrar en contacto con ella para saber si era de su autoría, ella ya había viajado y no sé exactamente cuándo va a regresar. Busqué en Internet y ¿saben lo que descubrí? ¡Que existen varios grupos de discusión sobre el asunto! Lo que quiere decir que las mujeres de hoy están buscando razones para enamorarse de personas del otro sexo.


Desde mi condición de hombre, que está de acuerdo con algunas de estas razones, he realizado una lista basada en lo que leí:


–Amamos a los hombres porque no consiguen fingir un orgasmo, aunque quieran.

–Porque jamás nos van a entender, y aun así lo siguen intentando.

–Porque todavía nos encuentran atractivas cuando nosotras mismas ya no conseguimos creérnoslo.

–Porque saben de ecuaciones, de política, de matemáticas, de economía, pero no saben nada del corazón femenino.

–Porque son amantes que sólo descansan cuando alcanzamos (o fingimos) placer.

–Porque han conseguido elevar el deporte a algo parecido a una religión.

–Porque nunca les da miedo la oscuridad.

–Porque se empeñan en arreglar cosas con problemas que están más allá de sus habilidades, y se dedican a ello con entusiasmo adolescente, y se desesperan cuando no lo consiguen.

–Porque son como las granadas: la mayor parte es imposible de digerir, pero las semillas son deliciosas.

–Porque jamás se paran a considerar lo que pensará el vecino.

–Porque siempre sabemos lo que están pensando, y cuando abren la boca dicen exactamente lo que imaginábamos.

–Porque jamás les pasó por la cabeza martirizarse con tacones altos.

–Porque les encanta explorar nuestro cuerpo, y conquistar nuestra alma.

–Porque una chiquilla de 14 años puede dejarlos sin argumentos, y una mujer de 25 consigue domarlos sin mucho esfuerzo.

–Porque siempre les atraen los extremos: opulentos o ascéticos, guerreros o monjes, artistas o generales.

–Porque son capaces de hacer cualquier cosa por esconder su fragilidad.

–Porque el mayor miedo de un hombre es no ser un hombre –lo cual nunca le pasaría a una mujer por la mente (no ser una mujer).

–Porque siempre se terminan toda la comida del plato, y no se sienten culpables por ello.

–Porque les parecen interesantísimos ciertos temas sin gracia ninguna, como lo que les ocurrió en el trabajo, o las características de los autos.

–Porque están dotados de hombros en los que conseguimos dormir sin mucho esfuerzo.

–Porque están en paz con sus cuerpos, a excepción de pequeñas e insignificantes preocupaciones con la calvicie y la obesidad.

–Porque son asombrosamente valientes ante los insectos.

–Porque nunca mienten sobre su edad.

–Porque a pesar de todo lo que intentan demostrar, no consiguen vivir sin una mujer.

–Porque cuando a uno de ellos le decimos "te quiero", siempre pide que le detallemos cuánto.


¿Nos apuntamos al virus o qué? No sé, yo prefiero experimentar un poco antes de caer enferma de amor.


viernes, 4 de enero de 2008

Carta sin destinatario





Él no sabe quién soy yo. Ni yo sé quién es él. Peor no podía empezar una historia así.

Sólo se que hay un tren, una vía y un destino. Pero como toda buena historia - o al menos eso creo yo - no acaba aquí. Hay conexiones, retrasos inesperados, cambios de vías, bifurcaciones...


Sólo sé que cada mañana sale como una flecha disparada desde esa misma esquina; lo sigo con la mirada, corro tras él y lo alcanzo. Esperamos callados, pensando, cantando, mirando, escudriñando en el rostro de los demás, escudriñando en las vías de un tren.


A veces, nuestras manos casi chocan, pero las miradas apenas se detienen. A través del reflejo del vidrio le veo venir. Él en un extremo y yo en el otro; él en un vagón y yo en el siguiente, él junto a mí y yo junto a él... tan cerca, pero tan distantes a la vez.


Yo bajo aquí, pero él sigue, no para aquí. Me sigue con la mirada y apenas si reparo en ello.


Ahora sé que baja más allá. Con prisa pero con garbo entra en un túnel a no sé donde, más allá más camino por andar... Rezagado al fondo espera el próximo vagón. Yo, temerosa de mí misma, me retiro, abandono y me marcho en la siguiente estación.


¿A dónde va?, no lo sé. ¿Qué hará?, no lo sé, ni cuándo ni cómo regresará.


Un día le veo venir, el frío roza mi rostro, los coches desvían mi atención, pero algo me dirige a su encuentro... ¿Quién es? Ahora me queda menos claro. Un frío hielo recorre mi cuerpo, la indiferencia es palpable; ¿quién es ella, y a dónde la llevas?


Otras veces, se percata de mi presencia y vuela hacia allí, me sigue, me mira, me espera. Hace alarde de leer, pero dudo que le interesen tanto las noticias del día, como el nuevo jersei que llevo hoy.


Pocas veces he mirado sus ojos, pero hoy los he visto. Recorrían cada parte de mi ser, como un niño asustado con sus ojos escondidos tratando de no ser vistos, aunque sabe que han sido descubiertos.


Esa ha sido la última vez que te he visto. Me has fallado, he fallado, el destino no ha querido cruzarnos de nuevo; el tiempo, caprichoso, no ha jugado a mí favor. Te he perdido cuando ni siquiera te había alcanzado.


Ahora te busco con todos mis sentidos, no sé en qué dirección voy, ni en la que debería ir. Las fuerzas se acaban con cada día que pasa, cada viaje perdido, con cada esperanza echada al vacío.


Pero aquí sigo esperando, cada noche junto a mi ventana, que ya no es la misma y ya no da a ese tren de recuerdos. Sin embargo, un día te esperaré, sentada en la misma esquina, en la misma vía, esperando el mismo tren que nos llevaba por el amanecer y nos reencontraba en una esperanza al atardecer.

jueves, 3 de enero de 2008

Entre odios y añoranzas...



Odio las llamadas con las típicas conversaciones superfluas, esas de:

Hola, ¿qué tal?
¿Qué hora es allá?
¿Cómo está el clima?, y cosas por el estilo...

Odio al perro de mi vecina, y a mi vecina.
Odio a mi odontólogo y él lo sabe.
Odio las listas y clasificaciones y, sin embargo, todos hacemos uso de ellas.

Odio los días lluviosos, como hoy, en los que tengo que salir.
Odio los días soleados cuando mi alma está en pena.
Odio a los padres que se olvidan de sus hijos,
los que ni siquiera se acuerdan de cuántos años tienen
o de qué año hacen en el colegio.
Odio los hijos que de mayores también hacen algo parecido.

Por momentos, odio mi carrera y me odio a mí misma
por no dar un paso adelante,
pero tampoco un paso atrás.

Odio que irrumpan en mi "espacio" personal.
Odio las generalizaciones y, sin embargo, todos las hacemos.
Odio ser mujer y vivir en este siglo
Odio ir de compras y comprobar que nada me queda bien -sí, las delgadas también
tenemos nuestros problemillas-.
Odio sonrojarme por todo y sin razón.

A veces odio los periódicos, pero terminaré trabajando en uno.
O igual no, quizás en una radio.
O igual no, y termino en el paro.

Odio los 31 de diciembre sin mi casa ni mi jardín.
Odio la legalidad y todo aquello que te dice "tú eres de aquí y tú no",
preferiría que todo fuese como dicen en El Paciente Inglés:
"Nosotros somos los países auténticos, no las fronteras trazadas
en los mapas con los nombres de los poderosos", o algo así, no recuerdo bien.

Odio los que miran por encima del hombro.
Odio la injusticia, pero ¿quién es totalmente justo en esta vida?
Odio que los niños tengan que vivir en la calle, que no puedan tener una
infancia como la que hemos disfrutado nosotros y que tengan que prostituir
su cuerpo y su alma por culpa de otros.

Y odio muchas cosas más.

Sin embargo, no me estoy matando uno con otro ni hago guerras por ello, porque son muchísimas más las que me alegran el día y me hacen continuar de pie.
O me ayudan a levantar cuando me he caido, pero ahí están.

Tanto odio y tanta guerra, ¿para qué?

La respuesta debe ser divina y quizás un ser terrenal como yo no la comprenda,
pero, por favor, si alguien la entiende que, al menos, haga el intento de explicámela
a mí también.

Y, ¿qué adoro?


Por ejemplo, la palabra zaguán:


(Del ár. hisp. istawán, y este del ár. clás. usṭuwān[ah]).


1. m. Espacio cubierto situado dentro de una casa, que sirve de entrada a ella y está inmediato a la puerta de la calle.


Esa palabra que me recuerda las tardes en mi país cuando estudiaba arte y veía las grandes casas coloniales del estado Falcón. Días de incertidumbre, donde admiraba casas con un enorme zaguán y esas ventanas a través de las cuales era posible descubrir cuanto mundo y vida pasara frente a ellas: la Casa de las cien ventanas o la Casa de las ventanas de hierro.


Y, sin ir más lejos, los relatos de Antonia Palacios sobre esa chiquilla curiosa y extrovertida que un día se da cuenta de que es ya una mujer.


Los niños en la placita cantan:


arroz con leche me quiero casar
con una viudita de la capital...


Pero Ana Isabel no puede mirarlos. Está de pie con los ojos abiertos, junto a la ventana, pero no puede mirarlos. Un velo de lluvia, menuda lluvia de lágrimas, los envuelve, los aleja [...] De la copa de la ceiba caen lentos, blancos copos como de nieve, nieve de recuerdos y de nostalgias. Tras la fina lluvia de lágrimas, tras la reja, Ana Isabel los mira caer...


Ana Isabel, una niña decente de Antonia Palacios

miércoles, 2 de enero de 2008

Pétalos a medio camino



Y lo miro y lo vuelvo a admirar.

¿Es posible luchar por una batalla ya perdida?

Yo creo que sí. Siempre es así.

Un click aquí, un click allá... y todo terminará.


>> Luego sonrió tristemente, como se sonríe al engaño cuando se acaban de acariciar esperanzas tal vez irrealizables>> Doña Bárbara, Rómulo Gallegos

jueves, 1 de noviembre de 2007

Depresión

No he ido al médico, ni al psiquiatra ni al psicólogo. No tengo una receta ni me han hecho análisis. No, no tengo depresión, no tengo ansiedad, no he llorado, no he gritado... me he escondido. He huido como huimos todos alguna vez cuando giramos la cabeza, cerramos los ojos y no escuchamos; no somos capaces siquera de escuchar nuestra voz interior. Y luego cuando volvemos a la realidad nos encontramos con ese enorme muro que hemos construido piedra a piedra, día tras día, a base de girar la cabeza, cerrar los ojos y no escuchar. ¿Qué hacer cuando el peso del mundo se te viene encima y tú sólo cuentas con 100 libras de piel y hueso y 40 kilos de salsa como dice Jarabe de palo? Es el peso de la historia personal y universal, el peso de la profesión, el peso de los demás, el de la crisis política, económica, el de las noticias que vienen y van, el de la guerra a tu alrededor, el de las risas ý lágrimas de los demás... y pare usted de contar.
Hoy chateaba, porque ya no hablaba, con un amigo "virtual" y me relataba su día en una universidad pública de Venezuela: hoy había lanzado piedras, esquivado bombas lacrimógenas, almorzado como cualquier estudiante y después había visto cómo los guardias nacionales entraban en su territorio, en el territorio de todo estudiante.
¿Qué está pasando en el mundo, qué pasa en América, qué pasa al norte de sur, qué pasa en mi país, Venezuela?
Ahora no puedo afirmar con certeza si estoy aquí o allá. Estoy aquí y creo que soy feliz, comparto ideas, discuto otras, pero siempre en silencio, no me siento quién para imponerlas. Estoy aquí y no allí, y por eso me hundo en la depresión. La impotencia y la soledad invaden mi ser. Es la bifurcación de un río que quisiera navegar a la vez. Lo que pasa es que me he quedado varada en la orilla de ese río; me monto en la barca, pero no puedo emprender rumbo, he perdido mi brújula, he perdido el norte, el sur y todos los puntos cardinales. Fuera no hay nadie que empuje la barca, ahora sólo queda esperar a que cambie el temporal y ver a dónde me llevará.

sábado, 21 de abril de 2007

¿A qué sabe...?



¿A qué sabe una arepa?
¿A qué sabe una oreo?
¿A qué sabe el pan francés?

¿A qué saben los pastelitos?
¿A qué saben los tequeños?
¿A qué sabe la chicha con canela?
¿A qué sabe el mondongo?
¿A qué sabe el cafecito de la mañana?
¿A qué saben los perritos calientes?
¿A qué saben los pirulines?
¿A qué saben las bombom bun?
¿A qué sabe el cheez whiz?

¿A qué sabe la natilla?
¿A qué sabe una polar?
¿A qué sabe una malta?
¿A qué sabe una hallaquita?
¿A qué sabe...?
Todo empezó con una conversación con mi pequeña y sin embargo gran hermana, mientras comíamos una pizza de Telepizza. Y la pregunta de la noche: ¿A qué sabe una pizza en Venezuela? Vaya pregunta no podía ser una pizza italiana, no, una pizza venezolana, cosas de la vida. Y de allí nació esta lista, que no es ni una mínima parte de todas las cosas que en estos momentos, por gula o qué se yo, quiero comer!!! Sabores que vienen y van, sabores que dan de qué hablar... Sabores que no se van, que tienen como ingrediente principal recuerdos, buenos recuerdos... Sabores que me acercan en la lejanía a mi tierra, sabores que reflejan el sabor de todo un pueblo.

viernes, 13 de abril de 2007

Al final un rayito de sol aparecerá...






Los escaparates de las tiendas nos engañan, los del tiempo nos engañan, el horóscopo nos engaña, el mundo nos engaña...

Si esto es primavera... yo me saco un 5 en el examen de Sala (para sus "amigos" Chayanne) ... pero bueno para contentar a todos vamos a decir que es primavera aunque ayer haya llegado empapada a mi casa con los pies helados y el peinado arruinado... por una vez que me digno a salir de mi fortín y decidida a aventurarme entre las calles y la multitud de Barcelona venga a llover!!! En otra situación quizás la lluvia no hubiese sido una mala compañía, pero es que media hora dando vueltas por Rocafort buscando una bendita tienda bajo esa rara "lluvia" porque no es una tormenta pero tampoco una llovizna es extraño pero igual te mojas... y claro los coches pasan a toda velocidad, después dicen que por qué ya no le quedan puntos, y te ayudan a ducharte un ratico... como si yo no me duchase en mi casa vaya!

Pues bueno eso... que los escaparates nos engañan, que desazón al pasar frente a esas tiendas y ver aquellos maniquíes con esos trajes de baño, ese bronceado que tanto deseas para el verano, los complementos... porque según el Corte Inglés: "Ya está aquí la nueva tentación de la primavera" jajaja... debe ser que estoy en otro mundo porque yo me estoy mojando como una tonta aquí afuera.

Ayyy y yo que voy tan veraniega como dice Alba, por eso después toda la Semana Santa en casa resfriada... es que ya ni siquiera las cremas "bronceadoras" de Dove sirven para sentirnos un poquito más lejos del frio y más cerquita del sol, y es que a todo el mundo le funciona menos a mí!!! jajaja

Esperemos que el panorama sea diferente la otra semana porque si no lo único que veré serán 4 paredes y una ventana donde no se ve nada...





Miradas perdidas entre la multitud sin color
voces que gritan en el silencio de mi corazón
ojos cálidos y fríos me miran con expectación
pero, qué más puedo hacer yo (?)

Ja no sé que més puc fer
sé que havia de lluitar per tu
i no ho vaig saber fer

viernes, 16 de marzo de 2007

CoSaS dE lä R€Nf€


No podía dejar pasar esta oportunidad. Es verdad que la Renfe con sus retrasos y todo nos trae de cabeza. Pero, quien no ha tenido un "momento renfe"? Pues yo esta semana he tenido unos cuantos... Es lo que tiene tener que esperarse en la estación un cuarto de hora a que pase el tren y luego tres cuartos hasta llegar a sants... y en ese tiempo... "momentos de confesión", porque lo que se habla en el tren no se habla en otra parte.


De lunes a viernes el mismo trayecto...


Suena el despertador, el tren pasa a las 7.40 hay que darse prisa...

Un festival de personas que bajan y suben, que llegan y se van, sin saber qué pasará...

Música... las guías del Chillón, porque si no las lees en el tren ya no las lees después...

Y esos trenes cómo van madre mía... no queda más remedio que acomodarte como puedas en el pequeño espacio que te tocó... puede ser que teniendo suerte te toque ir junto a un chico guapo... o puede ser que no... vaya mala suerte

Entre el sueño... la carpeta llena de fotocopias ¡cómo pesa! y empieza el baile...

Alguien que no haya experimentado esa sensación de que le vas a caer encima al de al lado no ha viajado en la Renfe jajaja... es imposible que mantengas el equilibrio, al menos que seas de alto como el "Barra" (ya sabemos cúal, verdad Sonia?)...


Sants-Estació, que desesperación... un cafecito en Café-Café y a tomar de nuevo el tren..

Últimamente, he visto muchas caras conocidas en la vía 2, o ¿será el clon del John?...

Ahh! pero si es Soninha jeje hoy no se ha quedado dormida!

Mira hoy nos encontramos al chico-sants que le gana el sueño... pero y ¿quién viene allá?

No me lo digas más... es el loco del periódico... es un caso curioso la verdad, no se sienta hasta que no tenga el Qué! el 20 Minutos o el Metro en sus manos...aunque tenga que ir hasta el final del vagón... lo juro ehh lo ha hecho y más de una vez!!! eso es amor a la prensa!!!


Pza. Cataluña, Arc de Triomf, Sant Andreu...
Uy! Espera que veo a la Kris... ah que no! que no era ella... ¡mira quién es!
Torre del Baró, Montcada-Bifurcació...


¡Mira al Xavi! decimos siempre... con su tradicional chupa (chaqueta) a ver si esta vez nos ve...

Montcada Reixac-Manresa... la Sara y la Cristina F. si tenemos suerte las podemos ver... pues mira sí...


Montcada Santa María, Cerdanyola del Vallès...


Ayyy que la Albita ya se ha subido desde hace rato... y nuestro "amigo" jajaja pobre señor no consigue un buen look que le siente bien... necesita nuestro asesoramiento!


¡Por fin! Cerdanyola del Vallès-Bellaterra...


Bueno a correr para coger el bus... ayy que nos deja... igualmente podemos llegar tarde hoy toca clase con el Chayanne...

No que sí que nos da tiempo... mira aquí hay puesto... de pie pero bien... y ¿ese quién es? es el "Barra" ayy! el único que no se cae porque nosotras vamos bailando, dijimos que un día nos caeríamos y mira pobre chica la que estaba detrás nuestro...



-------------------------------------Clases Interminables-------------------------------------


Si tenemos suerte salimos pronto pero si no hasta las 3...

A coger otra vez el tren...

Autobús... parada Ciencias... bueno ya a esta hora se va mejor...

Pero mira que vienen los tres de Sants... joujou...(dedos alba)

De vuelta a casita... el mismo trayecto... pero con más risas...

Confesiones por doquier, y todo lo que queda por saber...


Sants-Estació que rápido se pasó...


Adiós Lollipop...


Tren amb destinació Vilanova i la Geltru vía 5-Tren con destino Vilanova y la Geltru vía 5


Propera parada Bellvitge-Próxima parada Bellvitge

Buff!!! Que sorpresa... encontrarte aquí... y a tí... vaya las vueltas que da la vida...

ah! pero ¿estás con alguien más? bueno eso era de esperar...








viernes, 2 de marzo de 2007

Luchando con el tráfico

Franco De Vita.- Louis





A un cuarto para las seis ya listo para salir
Lo espera abajo su taxi,

El tráfico y la ciudad

Lleva sus años aquí tratándose redondear

Una manera mas fácil,

Lo que quiere es cantar

Medio poeta el señor,

Ha escrito alguna canción

Y desde el reproductor los beatles son su pasión

Y sueña con escenarios,

Mientras le cambia la luz del rojo al verde

No hay mucho tiempo para soñar

Louis, su nombre artístico es louis,

Grita la gente al verlo

Sobre su espalda, una esposa y un hijo que alimentar

Pero eso a louis no le impide,

En lo que pueda soñar

El pelo largo hasta el hombro,

Eso no se usa ya, pero a louis

No le importa lo que quiere es cantar

Louis, su nombre artístico es louis,

Grita la gente al verlo louis,

Todo un romántico es louis,

Luchando con el tráfico

Y sueña con escenarios,

Mientras le cambia la luz del rojo al verde
No hay mucho tiempo para soñar.
Un día louis despertó con una preocupación

Y al mirarse al espejo no es el mismo Ya no

el tiempo pasa volando,

También para el pobre louis

Que aún no pierde las ganas de podernos cantar louis,

Su nombre artístico es louis,

Grita la gente al verlo louis,

Todo un romántico es louis,

Luchando con el trafico louis, louis, louis



Me parece oportuno colocar la letra de esta canción del grandísimo compositor e intérprete venezolano Franco De Vita. Por una parte es mi cantante favorito,y lo considero uno de los máximos exponentes del talento venezolano, obviamente junto al Tío Simón. La canción Louis forma parte del disco Al Norte del Sur publicado en 1988.


Casualidad quizás, que justamente hoy me viene a la cabeza escuchar esta canción, que sin embargo no es una de mis favoritas, pero que en cuanto la escuché sentí que cantaba perfectamente lo que me pasaba en ese instante. Luchando con el tráfico repite Franco De Vita. Y luchando con el tráfico me encuentro yo. Hoy ha sido uno de esos días en los que no sabes qué haces en este planeta. En los que te cuestionas lo que eres,lo que dices,lo que sientes.


En momentos en los que parece que luchamos solos contra la corriente, que sólo estamos nosotros y lo demás se va desdibujando. ¿Por qué sucede eso? ¿Por qué un día nos sentimos bien y al otro mal? ¿Por qué hay minutos en los que el más mínimo roce nos hace estallar? Supongo que son experiencias que debemos disfrutar y padecer. Al final somos humanos, la vida nos pone barreras, retos que para bien o para mal nos ayudan a crecer, nos abren la ventana de la esperanza, de la confianza en nosotros mismos. Ese luchando con el tráfico nos debe acompañar de noche y de día, para recordarnos que por un minuto de inseguridad, de temor y de desilusión no vamos a desperdiciar todas las horas llenas de momentos para recordar, para compartir, para revivir.


"Las pequeñas cosas de todos los días son las grandes cosas que tengo en la vida" , esto va dedicado a mis amiguis Kerly, Andrea y María. Cómo olvidar las fiestas jajaja... y esta canción ufff ¿cuántas veces no la cantamos en una clase? Gracias lokitas por todo, las extraño mucho!!! Espero vernos pronto!!!

sábado, 24 de febrero de 2007

¿Egoísmo, temor o indiferencia?



¿Es egoísmo, temor o indiferencia? Cuando estás con alguien a quien aprecias y lo ves hacer algo inapropiado o perjudicial para sí mismo, ¿Qué debemos hacer?

Debemos hablarlo, comentarlo o simplemente callarnos. Debemos hablarlo y arriesgarnos a perder su confianza o su amistad porque es un asunto que según esa persona no nos concierne, pues es su vida y tiene autonomía suficiente para tomar sus decisiones. O enfrentarnos a ese reto, al temor de perder su amistad, pero al menos con la sensación y la seguridad de haberle advertido del error que estaba cometiendo.

Hasta qué punto tenemos derecho a sobrepasar los límites que nos imponen los demás, ¿Cuándo llega el momento de dejar a un lado el egoísmo, de mirar a tu costado y evitar que esa persona siga haciéndose daño? Es para reflexionar, especialmente en estos días en que las personas tratamos seguir de largo y no mirar a quienes nos rodean. Mirar y descubrir que tras unas gafas se ocultan lágrimas. Que tras un hombre fuerte se esconde una persona igual de débil y vulnerable como nosotros. Y que tras una sonrisa muchas veces podemos encontrar un grito desesperado...

"Who can say why your heart cries, When your love dies? Only time...

Y tú, ¿Cuántas veces al día lo haces?


Anoche me preguntaba, ¿Cuántas veces lo hará la gente?. Fuera de lo que se hayan imaginado algunos (jajaja) seguro que es una pregunta que muy pocas veces o incluso nunca nos hacemos, y yo digo ¿Por qué?. Ya que es un acto humano que nos acerca a los demás, y que nos permite transmitir muchos sentimientos que con palabras serían difíciles de explicar. Me refiero claro está, al sencillo pero a la vez profundo acto de abrazar a alguien. Ahora se oirán unos cuantos abucheos seguro (jajaja), unos dirán "¿Un abrazo?", pero de qué va esta chica! y otros simplemente se reirán. Son reacciones normales y las comprendo, pero en realidad ¿Cuántas veces abrazamos a nuestro hermanos, a nuestro padres, a nuestros amigos, a la persona que queremos?. Puede sonar ridículo y pasado de moda, sin embargo no nos damos cuenta de lo gratificante y de lo estimulador que resulta recibir el abrazo de alguien en momentos de soledad, tristeza, y de alegría también, por qué no.


Un abrazo, cosa tan sencilla y pura que no nos lleva ni un minuto, y que no sería tiempo desperdiciado. Ya desde hace unos años un grupo de jóvenes en Australia inició una campaña, "Free Hugs", con la que pretendían repartir abrazos desinteresadamente a quien los quisiera recibir. Sin ir muy lejos, en la Festa Major de la UAB tres chicos de Veterinaria atrevidos y con espíritu muy jovial nos brindaron una muestra de este movimiento que se ha ido extendiendo por todo el mundo.


No esperemos a que un desconocido se nos acerque en la calle a regalarnos un abrazo, y no porque crea que esté mal, de lo contrario no haría referencia a la campaña de "Free Hugs", sino porque qué mejor que sea alguien cercano a ti quién te regale un segundo de su ser. Y si no es así, pues no aguardemos a que sea el otro quien se decida a venir, no vaya ser que nos quedemos sentados esperando eso que deseamos que llegue pero que quizás nunca llegará, tomemos la decisión de una vez por todas de cruzar esa barrera que nos separa siempre de los demás y regalemos un pedacito de nuestro ser.