Dentro de cada persona cuerda hay un loco luchando por salir a la luz.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

No tengo palabras



En 2007 aparecía un reportaje en El País sobre la periodista mexicana Lydia Cacho y la ardua lucha que había emprendido años atras al destapar una amplia red de pornografía infantil en Cancún. Decidí que tenía que leerlo y también los dos libros en los que relata la pesadilla y el horror que sufrió ella y decenas de niñas y niños al verse atrapados en las garras de un par de hombres "poderosos", tras los cuales se estructuraba un impresionante aparato de corrupción a todos los niveles imaginables en la sociedad mexicana y cercanas. No deja indiferente a nadie, a pesar de que está frente a nuestras narices cada día, y a veces sin apenas percatarnos de ello.


En mayo de 2008, Lydia Cacho viajó hasta aquí, Barcelona, para recibir un premio que otorgaba Casa América Catalunya. No pude perderme esa oportunidad de conocerla, verla, apreciar a la mujer periodista que con tanto valor y arrojo se había atrevido a decir ¡basta! Desde una cuarta fila o más atrás, me senté a escucharla, escuchar su historia y su lucha, que no deja de ser la lucha de aquellos que un día creyeron que se habían quedado sin voz.


Ahora, estoy leyendo su libro Memorias de una infamia, donde relata la persecución de la que ha sido y está siendo víctima después de sacar a la luz estos sucios negocios con la publicación del libro Los demonios del Edén. No es fácil, hay muchos nombres "importantes", muchas delegaciones de gobierno, muchas almas y cuerpos en juego, muchas familias, muchas vidas. Pero ella intenta relatarlo desde la más profunda sinceridad, unas veces acallando las lágrimas y la rabia que brota sola de su ser, y otras con el alma desbocada.


No suelo recomendar casi nada, pero me es imposible callar esto. Unos se sorprenden ante las noticias que vemos cada día en televisión, o que leemos en el diario o que escuchamos en la radio. Otros buscan y estudian, memorizan e intentan imitar la obra de grandes periodistas, de los clásicos. Unos pocos conocen lo que es la verdadera razón de ser del ser periodista. Y muchos, muchísimos más, nos encontramos en un rincón, esperando a que llegue algo, sin darnos cuenta de que las cosas están allí y que sólo un ciego no las vería. Pero es que sí, estamos ciegos. Por eso, cuando me suceden cosas como ésta, que no puedes explicar, que te has quedado irónicamente sin palabras, las tengo que contar. Sí, es verdad que no es el único caso, ni el primero ni último en salir a la palestra; hay millones de ellos, ocultos bajo las piedras del poder, flotando en el aire, desperdigados, pero están allí. No sé si podemos hacer algo, ni me propongo tal empresa, pero como dice Rosa Montero en el prólogo de Memorias de una infamia, el conocimiento es la mejor forma de combatir las tinieblas, y yo creo que ahora mismo todos nos hemos quedado sin la luz de la luna.


Página web de la periodista Lydia Cacho



Audios del empresario Kamel Nacif y otras autoridades y personalidades de México



Reportaje publicado en El País






jueves, 16 de octubre de 2008

Capricho


Escrútame los ojos, sorpréndeme la boca,
sujeta entre tus manos esta cabeza loca,
dame a beber veneno, el malvado veneno
que te moja los labios a pesar de ser bueno.

Pero no me preguntes, no me preguntes nada
de por qué lloré tanto en la noche pasada;
las mujeres lloramos sin saber, porque sí:
es esto de los llantos pasaje baladí.

Bien se ve que tenemos adentro un mar oculto,
un mar un poco torpe, ligeramente estulto,
que se asoma a los ojos con bastante frecuencia
y hasta lo manejamos con una dúctil ciencia.

No preguntes, amado, lo debes sospechar;
en la noche pasada no estaba quieto el mar.
Nada más. Tempestades que las trae y las lleva
un viento que nos marca cada vez costa nueva.

Sí, vanas mariposas sobre jardín de enero,
nuestro interior es todo sin equilibrio y huero.

Luz de cristalería, fruto de carnaval
decorado en escamas de serpientes del mal.

Así somos, ¿no es cierto? Ya lo dijo el poeta:
movilidad absurda de inconsciente coqueta,
deseamos y gustamos la miel de cada copa
y en el cerebro habemos un poquito de estopa.


Bien; no, no me preguntes. Torpeza de mujer,
capricho, amado mío, capricho debe ser.
Oh, déjame que ría...¿No ves qué tarde hermosa?
Espínate las manos y córtame esa rosa.


El dulce engaño._ Alfonsina Storni


jueves, 9 de octubre de 2008

Noite

Mas é carnaval
Não me diga mais quem é você
Amanhã, tudo volta ao normal
Deixe a festa acabar
Deixe o barco correr
Deixe o dia raiar
Que hoje eu sou
Da maneira que você me quer
O que você pedir
Eu lhe dou
Seja você quem for
Seja o que Deus quiser
Seja você quem for
Seja o que Deus quiser
Noite dos mascarados._ Chico Buarque

domingo, 28 de septiembre de 2008

Si nos quedamos en tinieblas...

Las cerillas esperaban en su cajita para ser encendidas; resguardando la ventana de pintura ya desconchada reposaban las rojizas tejas, tostadas por el sol, por el tormento. Por si nos quedamos en tinieblas aguardan las cerillas.
La vieja Atanasia espera sentada en el zaguán. Una destartalada mecedora se pasea de adelante para atrás con cada ráfaga de viento que viene y se va. El viejo Ramiro no volvía aún de la faena; eterna faena del solitario llanero.
¡Cuánta soledad! - dijo para sí la vieja Atanasia. Se sorprendía por primera vez, después de tantos años en el llano, de semejante soledad.
Nunca había querido, no, la vieja Atanasia. Le contaron que había nacido en la ciudad, pero para ella la eterna sabana era su única cuna. No, nunca había querido la vieja Atanasia. Sentía respeto por sus padres, admiración por los criados y jornaleros; cierta empatía hacia la vieja negra Amapola, lástima por quienes acabaron con su familia y la vieja hacienda, compasión por el viejo Ramiro. Pero amor, no. Nunca amor por nadie. Sólo amor a la sabana. A esa su tierra, su llano, su brisa; su suave brisa y paciente silencio. Nunca le había preocupado el querer, y hasta el día del gran incendio no había hecho mella en su corazón el dolor ni la pena. No tuvo hijos, ni quiso tenerlos. Y el viejo Ramiro, ah, el viejo Ramiro. Pobre viejo Ramiro, tan atento en los años mozos, tan fiel en el matrimonio, tan trabajador y respetuoso... tan soñador. Siempre tan paciente, esperando día tras día, año tras año, la cosecha de un amor tan laboriosamente sembrado.
Ah, pobre viejo Ramiro -pensó-, ¿qué hará cuando yo ya no esté?
La vieja Atanasia canturrea en su mecedora. Nació sin corazón. No latía su corazón cuando nació. Y ahora, después de 70 años, sigue sin latir. Sólo el día del gran incendio dio un revolcón su corazón. Esa su tierra, había muerto. La que crecía ahora ya no era la misma. La mató. Ella la mató.
La vieja Atanasia canturrea sola en su mecedora. ¡Cuánta soledad! -se dice otra vez.
Las sombras que trae el atardecer ya van cayendo sobre el tejado; tostado y rojizo tejado. Todo es quietud. El viento ha dejado de soplar. Y la vieja Atanasia murmura: "si nos quedamos en tinieblas".
El viejo Ramiro no ha llegado de su faena; eterna y solitaria faena. Pero Carabina, su viejo caballo, sí. La noche se cierne pronto sobre la sabana y la vieja Atanasia sola en el zaguán se dice: "si nos quedamos en tinieblas". Lentamente y con el temor de la cruel certidumbre, atraviesa a tientas el zaguán hasta llegar a la cocina.
Las cerillas esperaban en una cajita para ser encendidas si nos quedamos en tinieblas. Cuando la vieja Atanasia abrió la caja no había nada. Todo era penumbra. La cajita estaba vacía, y ella ahora perdida. Sintió un tremendo frio dentro de su ser. Entonces comprendió cuánto quería al viejo Ramiro. Pues saldría allí, sola, a la sabana -la eterna y solitaria sabana- a tientas o con la luna de compañía, y lo encontraría. Saldría allí, en medio de la lluvia y la tormenta, con sus finas y débiles piernecillas, y caminaría a través del llano hasta encontrarlo. Se había quedado sin luz, en tinieblas, pero comprendió entonces que la luz del pobre viejo Ramiro la guiaría.
Salió a la nada, sin nada. La lluvia cayendo ante sus ojos y un deseo férreo en su corazón. Lo quería, a pesar de todo. Hasta ese momento la sabana había sido su querida y respetada amada, pero esa noche se había convertido en una cruel y conocida enemiga.
Ah, el viejo Ramiro -pensó-, ¿qué hará cuando yo ya no esté?
Caminó, muy despacio, cruzando la verde y ahora inundada sabana bajo la tenue luz que desprendía la luna en esa noche fría... hasta que le vio allí, a orillas de un morichal. Un pequeño bulto a orillas del morichal. Y llegó, después de un largo y pausado recorrido, llegó. Y entonces comprendió que sí le había querido. A él; lo había querido, aunque su corazón no lo hubiese sabido hasta ese momento. Y lo había matado. También a él lo habia matado como el día del gran incendio. El pobre viejo Ramiro había claudicado, se había cansado de esperar día tras día, año tras año, esa cosecha de un amor que tan laboriosamente había sembrado.
La vieja Atanasia pensó, ¿por qué tanta soledad?. Entonces se acostó junto al pobre viejo Ramiro, le abrazó y le dijo muy cerquita del oído: "Viejo, siempre te he querido".
Los dos habían cerrado sus ojos, pero su corazón seguía latiendo, en medio de la sabana, en la soledad, eterna soledad del llano; dos corazones que nunca fueron uno, pero que lo eran ahora sin saberlo. Latían y cabalgaban como caballo desbocado. Y en la lejanía, la voz de un solitario llanero cantaba: lucero de la mañana préstame tu claridad para alumbrarle los pasos a mi amante que se va...

domingo, 31 de agosto de 2008

Añoranza, una vez más.



Recuerdos de buenos y agrios momentos,
rostros que se van desdibujando con el pasar del tiempo,
sabores, olores y texturas vuelven a ti con una ráfaga de viento,
un inesperado encuentro,
un pasado creído olvidado.

Añoranza, sí. Quizás de tiempos mejores donde todas las caras se conocían y quedaba ninguna por conocer. Tiempos donde nada tenía precio, y todo merecía su valor.

Añoranza de aquellos tiempos donde no era necesario adornar los sentimientos ni las ideas con exquisitas palabras... Todo era vida, todo sucedía, se vivía y revivía.

No es malo recordar.
Y qué bien sienta añorar,porque se sabe que es una vida vivida. En plenitud.

Qué bueno es sentarse, en silencio, la vista fija en el horizonte, y recordar. Traer al presente esos eternos momentos ya vividos. Y revivirlos, en la mente, en las letras, en tus ojos. Pero cuán mejor sienta recordar junto a otro. En compañía. Compartir, reír, añorar junto a ese otro. Junto a ti, mi amadísima y añorada amiga.

viernes, 29 de agosto de 2008

De deseo somos...


La vida, sin nombre, sin memoria, estaba sola.
Tenía manos, pero no tenía a quién tocar.
Tenía boca, pero no tenía con quién hablar.
La vida era una, y siendo una era ninguna.
Entonces, el deseo disparó su arco.
Y la flecha del deseo partió la vida al medio, y la vida fue dos.
Los dos se encontraron y se rieron.
Les daba risa verse, y tocarse.


Eduardo Galeano

viernes, 18 de julio de 2008

Sólo es un juego...


No puedes conocerte, si no eres capaz de perderte a ti mismo.
Y ser tu mejor enemigo.
Tu único rival.

jueves, 3 de julio de 2008

Desorden está en la calle



La banda de ská venezolana 'Desorden Público' se presenta hoy en Barcelona. Es una pena que no pueda ir, porque seguramente darán un buen concierto, cargado de muchas reivindicaciones, denuncia social y pinceladas de realidad; realidad venezolana. En fin, por ahora sólo queda tararear algunas de sus canciones y recordar bueno y viejos tiempos.


Con estas promesas prometedoras,
haremos de Latinoamerica, el pais del futuro.
Suprimiremos el vaso de leche escolar,
ya que cada niño tendra vaca propia en su casa o apartamento,
eliminare todos los semáforos, para acabar con el tráfico,
crearé veinte ministerios más, para que todos robemos juntos,
y tambien se acabarán los ranchos,
ya que estos serán aceptados como cuota inicial de un apartamento.
Mi gobierno será el más peor, el menos peor o ¡todo lo contrario!


Políticos Paralíticos

¿Se pilla la ironía, no?

viernes, 30 de mayo de 2008

Vals de medianoche



Los corazones rotos caminan solos bajo el manto protector de una lluvia intermitente.
Los amantes se encuentran escaleras arriba de camino al rellano.
Sus cuerpos son uno a la luz de un tímido foco.
Los demás vagan por la ciudad al son de una improvisada pieza de vals.
Una tragicomedia tiene lugar en la esquina del paseo.
Los transeúntes aplauden y el telón se vuelve a cerrar.
Una sonata para mis oídos en tiempos de paz.


La noche y tú



No hay nada más relajante -e insólitamente, agobiante a la vez-, que quedarte en el alféizar de la ventana por un rato, en una noche fría, el viento rozando tu cara y tú intentando descubrir las estrellas. Todo en calma, todos duermen, todo es silencio. A lo lejos, se oye un rumor... el paso del tren. Pero aquí todo es calma. El tiempo se detiene. Y la vida se concentra toda ella en ese instante. Es allí donde crees tener el mundo en tu mano. No para apoderarte de él, sino simplemente para estrecharlo entre tus brazos. Sólo tú y la noche. Solas las dos.



One of these mornings
won't be very long
you will look for me
and i'll be gone


sábado, 10 de mayo de 2008

Lluvia



Lo divisas ya en el horizonte.
Es ese charco que no quieres pisar.
No es un espejismo, no.
Es muy líquido y muy sólido a la vez.
Los hay de todos los tamaños, colores, olores, sabores y texturas.
Los hay de agua con asfalto; con añadidos de desperdicios públicos.
Los hay más verdes, ecológicos; con olor a grama recién cortada.
Los hay también negros cual semilla del exquisito zapote, pero de una consistencia viscosa, que mata océanos enteros y, sin embargo, alimenta tantas bocas en el mundo entero.
Para algunos son la fuente de la vida, el manantial de donde calmar la sed en momentos de sin salida.
Para los descalzos, un alivio en verano; para las que llevan caros tacones, mucha mala suerte y unos cuantos euros perdidos.
Para un coche, un boleto gratis de risas aseguradas si mojas a alguien. O de remordimiento, quién sabe.
Para otros es simplemente la metáfora de todo aquello que no desean tocar, el frío que hiela atravesando la tela rota del zapato, el esfuerzo en vano de construir un puente por el que te tambaleas intentando no caer. Y caes.

Lluvia, lluvia, lluvia, si esta vez me toca a mí, yo lo quisiera saber
Franco De Vita

lunes, 5 de mayo de 2008

Veo, veo...



¡Cuánta basura y sabiduría junta cabe en un bolso!

Tendría que hacerle un 'lifting' a mi cartera, afinarla, re-estructurarla, porque cada dos por tres voy perdiendo el ticket del tren entre páginas de libros y agendas; entre bolsas vacías de chuches y porquerías varias.

Si así llevo mi bolso, ¿cómo no llevaré la vida?

Necesitamos - o, al menos, yo necesito - tomarnos un año sabático (que en estos tiempos equivale a un fin de semana sin gastos pagos), para analizar, analizarnos, estudiarnos a conciencia - como nos decían en los retiros 'espirituales' del colegio; sí, iba a un colegio de monjas, qué se le va hacer.

Muchas cosas que pensar. Poco tiempo para asimilar. Segundos para tomar decisiones. Noches de insomnio sin una idea fija en la cabeza. Muchas cosas revoloteando y tan pocas manos. Son sólo paranoias de una universitaria, a las 2 de la mañana, con un trabajo inconcluso -ah, no, que ni siquiera lo he empezado-, y una crisis 'corporativa'. Se me olvidaba: y comiendo arroz recalentado del fin de semana -mmm, qué bueno que está-.

domingo, 4 de mayo de 2008

Inherente


¿Qué sería de los gobiernos, las grandes multinacionales, los ricos; pero, también, de los pobres, los policías, la guardia, los pequeños comerciantes, el "tarjeteo", las vacaciones de este fin de semana, el nuevo coche, la nueva casa, sin la corrupción?

¿Quizás un mundo mejor?
Oh, no, se me olvidaba que las utopías están pasadas de moda.
"Hoy los negocios más oscuros se hacen en despachos de cristal muy transparente", Manuel Vicent.
Los despachos con grandes puertas de roble ya pasaron de moda.

miércoles, 23 de abril de 2008

Inventario general del mundo


El inventario del mundo, inconcluso, estaba hecho de chatarra;

vidrios rotos
escobas calvas
zapatillas caminadas
botellas bebidas
sábanas dormidas
ruedas viajadas
velas navegadas
banderas vencidas
cartas leídas
palabras olvidadas y
aguas llovidas.

Arthur había trabajado con basura. Porque toda basura era vida vivida, y de la basura venía todo lo que en el mundo era o había sido. Nada de lo intacto merecía figurar. Lo intacto había muerto sin nacer. La vida sólo latía en lo que tenía cicatrices.



Eduardo Galeano._ Espejos, una historia casi universal

sábado, 19 de abril de 2008

Invisibles ná

Y que pasó papá?
y que hay pa esta noche?
¡Muchacho!

Porque Los amigos invisibles son la única banda venezolana capaz de subirse a una buseta en pleno centro de Caracas; montarse un puestico de perro calientes, ponernos a todos en cuatro, hacer una guerra de guasacaca y lanzar una nave espacial: Arepa-3000.

Los únicos capaces de crear una canción que le pega 100% al venezolano de a pie, bañado en colonia, oliendo a jabón Camay, con el celular pegado a una oreja mientras conduce, y diciéndole a la suegra "esto es lo que hay".

Como dirían ellos - y cualquier otro venezolano al pedir un perro - su música es un "con todo"; mezcla de funk, disco, salsa, merengue, bossa nova y hasta mambo... Pero, sobre todo, mucha sabrosura, ganas de pasarlo bien y muy chevere.

Esto es lo que hay

http://www.youtube.com/watch?v=XhVbLgf3rqE&feature=related

Yo no sé

http://www.youtube.com/watch?v=c5ZO7DFU7gk

viernes, 18 de abril de 2008

Una sospecha...



Sí, a veces, la idea más loca, más imposible en apariencia, se fija con tal fuerza en nuestro espíritu, que uno acaba por creerla realizable. Es más: si esta idea está vinculada a un deseo violento, apasionado, es acogida finalmente como algo fatal, como algo que no puede dejar de ser ni de llegar. Tal vez hay algo más: una combinación de presentimientos, un esfuerzo extraordinario de la voluntad, una autointoxicación por la imaginación, o quizás otra cosa..., no sé, pero aquella noche (que jamás en mi vida olvidaré) me sucedió una aventura milagrosa. Aunque se explique perfectamente por la aritmética, no deja de ser menos milagrosa a mis ojos. Y ¿por qué, por qué esa certidumbre había arraigado en mí tan profunda y sólidamente y desde hacía tanto tiempo? Porque pensaba en ella, repito, no como en una eventualidad posible (y, en consecuencia, incierta), sino como algo que no podía dejar de suceder.


El Jugador, Dostoyevski

martes, 15 de abril de 2008

Amor de compra - venta

Eran las cuatro y poco más de la tarde cuando en su ventana comenzó a titilar la ya conocida luz naranja acompañada del ya conocido zumbido producido por la llegada de un nuevo mensaje. Era un mensaje, claro, pero lo menos que se imaginaba era que venía con pedido incluido.

Doce rosas rojas sobre un soporte eXpectacular, dijo. Y la tarjeta en letras doradas, también.

Palabras -quizás en vano- como amor, distancia, alma, corazón y no se cuántas más se alternaban entre comas y puntos que otra plasmaría sobre el papel.

La amada depositó los finos billetes en las manos de la chaperona, y ésta se fue a cumplir su mandado...


-Las rosas rojas se venden a 3 euros- dijo la señora.

Pues mañana a las 11 de la mañana, mucho después de que haya despuntado el sol, a la puerta de tu casa llegarán doce rosas rojas de 3 euros; una tarjeta con buena grafía que, sin embargo, no es la de él. Pero qué más da. Y después, quizás no mucho tiempo después, los abrazos, los besos, los tímidos y ardientes besos puedan costarte 3, 5, o 10 euros. Pero qué más da, ¿verdad?

¡Celebremos, compremos, vendamos el amor que para eso está!

Las flores las marchita el tiempo. Y tu amor también. Los escépticos somos así. No obstante, te deseo larga vida y, si se puede, algo defelicidad.

Y yo que tengo que ser testigo de estas cosas, por favor.

jueves, 3 de abril de 2008

De camino a la nada





Las cosas se suceden unas tras otras como si de un fotograma se tratara. Cuántos rostros pasan frente a nosotros. Cuántos no-conocidos se sientan frente a tí. Suele pasar que ni siquiera reconoces a quien duerme a tu lado. Podemos tener tantas vidas en una misma, y terminar deseando la de otro. Dicen que los dos grandes vicios que nos alejan de la felicidad son la necesidad y el aburrimiento.


No sé si para bien o para mal -hay mucha gente que afirma que nunca es tarde para comenzar de nuevo- estos últimos meses me he sorprendido a mi misma cayendo de picado hacia un vacío existencial. Un agujero negro sin posibilidad de escape alguno. Y la cuestión ahora es qué hacer.


El mundo, la casa, la rutina, el tiempo, el ser te come como si de una mortal aspiradora se tratase. Intentamos, en ocasiones en vano, sorprendernos cada día. Porque hay tanto allí fuera que no conocemos, y somos tan tontos que no lo vemos.


Supongo que ha de ser una de esas típicas etapas filosóficas por las que pasa cada uno. Lo típico que te preguntas de dónde vengo, a dónde voy. O quizás no. De lo que si estoy clara es que soy la chica de los quizases. No hay duda. Me he dado cuenta de que siempre estoy en la cuerda floja, quizás sí, quizás no. Supongo que sería más interesante caerse. O por lo menos terminar de cruzar.


[Mierda, me he tragado una pepita de mandarina. O me muero atorada, o me crece un árbol.]



Un quedarse inmóvil; y en seguida, un correr; no para huir, sino para ir a buscar eso que en vano llamamos felicidad.

domingo, 23 de marzo de 2008

Ahora




Ahora mismo me tumbaría en una hamaca.
No importa dónde.
Lo mismo en los llanos que en la selva.
A orillas del Orinoco o en medio de la maleza.

Me lanzaría por el borde del mundo.
Cabeza abajo por el Churún-Merú,
y de boca al Cañón del Diablo.

Ahora mismo abriría las ventanas,
miraría la luna, si la hubiese,
y robando todo el aire a esta fría noche,
desaparecería.

Pero no tengo hamaca.
Aquí el aire está concentrado;
el grifo dejó de gotear hace rato
y el único Diablo que conozco es la amarga rutina.




sábado, 22 de marzo de 2008